El pasado mes de diciembre, se publicó en la revista Titibiliti que edita Alarde Fundazioa, un artículo esquisitamente preparado por nuestras queridas cantineras Pía Alkain y Alaitz Oleaga, sobre la historia de nuestra querida compañía, que ahora aprovechamos para haceros llegar a todos a través de la web.

Ama Guadalupekoa konpainiaren sorrera data ezezaguna da, Alardea osatzen duten beste askorekin gertatzen den bezala, baina ehun urtetik gora dituen konpainia dela esan dezakegu.

La compañía Ama Guadalupekoa al igual que sucede con muchas otras de las que componen el Alarde tiene una fecha de creación desconocida aunque casi sin dudas la podríamos considerar una compañía centenaria.

Es cierto que la ausencia de documentos de archivo sobre su fundación no permite establecer una fecha precisa, datándose la referencia más antigua en 1919 en un documento en el que se cita a María Amunarriz Agirre como cantinera. Hay que decir que esta cantinera será la joven que luego se convertirá en la esposa del capitán de la compañía Sebastian Salaberria, y en madre y abuela de los capitanes, Eusebio (1966-1994) y Jose Mª Salaberria (2006-210).

Ama Guadalupekoa se incluye dentro del grupo de formaciones asociadas a la Marina y forma parte de este grupo como una de las tres “compañías de rojo” que desfilan en el Alarde. Aunque todas ellas visten pantalón blanco, camisa y boina roja, Ama Guadalupekoa lleva pañuelo blanco y alpargatas blancas con cintas del mismo color, distinguiéndose todas ellas también por sus distintas banderas.

Siempre existen dudas de cuál de las tres compañías es más antigua, pero mientras un documento de archivo no nos de una fecha de fundación para todas ellas lo único que podemos hacer es conjeturar. ¡Atrevámonos a ello con puro placer detectivesco y veamos lo que podemos obtener!

Tenemos tres compañías vestidas con camisa roja, que desfilan en estas posiciones: Gora Ama Guadalupekoa, Ama Guadalupekoa y Gora Gazteak, o denominadas más familiarmente como: Gora, Ama y Juventud. Si atendemos sólo al lugar que ocupan en el desfile podríamos pensar que su situación les fue asignada por antigüedad, pero esta premisa no se cumple pues las compañías del Alarde no se colocan en el desfile por una simple cuestión de antigüedad. La posición de las compañías en el Alarde podría ser una interesante cuestión de investigación y discusión, pero en este momento se escapa de nuestro objetivo, por lo tanto volvamos a las compañías de rojo y su antigüedad.

Parece ser que la compañía Gora Gazteak, que aparece citada por primera vez en 1922, fue fundada por Casto Alza en esa fecha para desfilar con una cuadrilla de amigos con la condición de que fueran solteros. Aunque él fue el creador y su primer capitán, haciendo caso a lo que establecían sus normas, una vez casado pasó a formar parte de Ama Guadalupekoa –probablemente antes de formar la Juventud también desfilaba en la misma- y fue su capitán desde 1943 hasta 1965, al igual que luego lo fue su hijo Pello Alza Amunarriz (1995-2005) y lo es desde 2001 su nieto, Pello Alza Larruskain.

Hemos de tener en cuenta que este trasvase de componentes entre ambas compañías era muy habitual, pues Gora Gazteak sólo admitía solteros entre sus filas, y muchos de los jóvenes de la compañía una vez desposados tomarían la decisión de pasar a Ama Guadalupekoa, no abandonando de ese modo sus colores.

Esta tónica cambió cuando Gora Gazteak permitió a los casados permanecer en sus filas siendo únicamente la soltería requisito para ostentar una posición mando en la compañía. Todos sabemos lo fieles que somos muchos de nosotros a nuestros colores, podríamos poner de ejemplo el futbol o, más cercano a nosotros aún, a nuestra trainera con su verde característico y que casualmente tiene el mismo nombre que nuestra compañía: Ama Guadalupekoa.

La fundación de Gora Gazteak, según lo expuesto, parece estar aceptada, quedando claro por tanto que Ama Guadalupekoa es más antigua. ¡Sigamos adelante con las pesquisas!

Tomemos ahora la cuestión del nombre de nuestra trainera para intentar definir el origen entre Ama y Gora. Las formaciones comparten su nombre aunque una de ellas lo hace de forma más exaltada con un “Gora” previo. Si pensamos que una de ellas es la escisión de la otra o la creación de una nueva por una razón que desconocemos, ¿cual es la primigenia? No es fácil obtener una respuesta pues ambas están documentadas a principios de siglo pero nos parece más sensato que primero existiera Ama Guadalupekoa y que después se creará una segunda compañía y que mantuviera el nombre de la originaria añadiéndose el comentado ¡Gora!.

Las razones que utilizamos para tal hipótesis es que no parece lógico que si el nombre originario era el de Gora Ama Guadalupekoa, la que se creará después siguiera utilizando el nombre de la virgen pero eliminará el “Gora”, pues quedaría en inferioridad de condiciones al perder la exclamación en honor de nuestra patrona. Cuando alguien crea algo nuevo es para mejorar o distinguirse y nunca lo hará para quedar en condiciones de inferioridad ¿no es así?

Llegados a este punto tomemos la narración existente en un artículo de 1895, publicado en la publicación francesa en la que un viajero relata su excursión un 8 de septiembre a Hondarribia , encontrándose por sorpresa con la celebración del Alarde y los posteriores festejos, este documento es el testimonio más antiguo sobre la existencia de una compañía de rojo. La traducción de parte del texto dice así:

“En cabeza un grupo de zapadores grotescos. Portan unos gorros enormes de pelo blanco, hechos de piel de oveja. Llevan extensos delantales de piel y calzones blancos. Las barbas peludas esconden sus jóvenes rostros. Como armas tiene hachas y fusiles, y el jefe del grupo tiene,

a modo de sable, una enorme sierra de mano.

Detrás de esta avanzada viene un pelotón de vascos, con boinas y camisas rojas y pantalones blancos, y, después un grupo de marineros, sencillamente vestidos con un gran pañuelo al cuello y una boina.

Detrás desfilan otros pelotones del mismo estilo dirigidos por oficiales más o menos engalanados. Uno de ellos viste una chaqueta negra, que deja ver por delante su camisa y sobre las mangas grandes galones de oro. Sus pantalones rojos demasiado cortos y apretados.

Una alfombrilla blanca hace de silla de montar en el potro que estimula con sus desmesuradas espuelas propias de otros tiempos”.

En definitiva, si las teorías e hipótesis expuestas en el artículo son ciertas, porque no decir que la compañía de rojo a la que se refiere el viajero en 1895 es la Ama Guadalupekoa, pudiendo datar su existencia ya en el siglo XIX y siendo por lo tanto la más veterana de las compañías de rojo. Sin embargo, ya hemos dicho que esto ha sido una labor detectivesca y es probable que aún falte alguna pista o prueba, que puesta sobre la mesa nos haga cambiar de teoría. Hasta entonces diremos que ya somos centenarios.

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